Etica de trabajo 2.0
A propósito de Internet, la web 2.0 y las nuevas formas de trabajo, existen algunas cuestiones que pueden ser de interés para el que esté pensando en buscar una salida laboral en tiempos de crisis. Sabemos que generar contenidos en la web, o trabajar de forma independiente puede ser una fuente de ingresos alternativa o principal, y muy buena, pero como todo, tiene sus complicaciones. Además de tener que pasar un largo rato en línea para conocer el conocimiento profundo de Internet, sus vericuetos y especificidades, la web 2.0 tiene un problema adicional: las distracciones. Concentrarse y lograr atención a una tarea en especial puede volverse realmente muy difícil, ante la proliferación de miles de estímulos al alcance de un click. Por ello, la tradicional categoría del trabajo arduo y empeñoso debe cambiarse por una nueva ética del trabajo, una ética 2.0, que valora fundamentalmente la concentración y el poder dedicarse a una cuestión muy simple: prestar atención.
Desde la industrialización que el trabajo duro y constante ha sido considerado una virtud en el hombre. Nuestros padres y abuelos han sido criados con esa conciencia, y cualquiera que haya crecido en el siglo 20, sobre todo en los países industrializados, tiene la idea de que el trabajo duro hace a un hombre de bien. Así, estar muchas horas abocados a una tarea sin descanso, poniendo todo el empeño en ella y realizando su trabajo lo más intensamente posible.
Evolución del trabajo
Pero como el mundo evoluciona, también lo hace la forma de trabajar. Y el problema hoy no es poder trabajar duro, sino prestar atención a lo que se hace, poder controlar la actividad, y poder separar el ocio del trabajo. El problema es más notable para aquellos que realizan una tarea de oficina, o quienes deben estar online para realizar sus actividades: las distracciones son muchas, y se puede perder el tiempo muy fácilmente. Más aún con los servicios que requieren nuestra atención casi permanente, como Facebook, Twitter y otras redes sociales, que provocan una especie de adicción difícil de controlar.
Controlar la atención
Por esto impera poder tomar control de nuestra atención. Quien pueda trabajar concentrado en una o varias tareas, alternándolas, en forma seguida por seis horas, en una jornada de trabajo intenso, tendrá una mayor ventaja que quien lo haga 12 horas seguidas pero cediendo a las distracciones. Hay que saber controlarse: postergar el vídeo gracioso para más tarde, tener el Messenger o el servicio de mensajería instantánea en ocupado o hasta cerrado mientras debamos trabajar, y armar una lista de las cosas para hacer y cumplirlas al final del día. Hoy como nunca, lo que hay que procurar es poder prestar atención y concentrarse en lo que se hace.
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